Los dos principales terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5 en la escala de Richter, sacudieron Venezuela durante la noche del miércoles 24 de junio y provocaron una situación de emergencia humanitaria en zonas urbanas densamente pobladas. Afectaron principalmente al Distrito Capital de Caracas y a los estados de Miranda, Carabobo, Yaracuy y La Guaira, dejando daños en viviendas, hospitales, infraestructura crítica y servicios esenciales.

La emergencia ha provocado desplazamientos internos de personas y una creciente necesidad de protección. Muchas familias que perdieron sus hogares se refugian en estadios, edificios públicos, vehículos y espacios abiertos, frecuentemente sin condiciones adecuadas de seguridad, privacidad o acceso a servicios básicos.

También aumentan los riesgos de separación familiar, afectaciones en la salud mental, violencia de género, pérdida de documentación y situaciones de vulnerabilidad para niños y niñas. La situación genera especial preocupación por el impacto sobre las poblaciones más vulnerables, incluidas personas refugiadas, retornadas y otras personas en situación de riesgo.

En este contexto, organizaciones de la comunidad venezolana en Argentina señalaron la importancia de canalizar las donaciones a través de organizaciones humanitarias con presencia y capacidad operativa en el terreno, como ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados. Dado que personal de ACNUR ya se encuentra desplegado en las zonas afectadas y puede acceder de manera inmediata, coordinar la asistencia y agilizar las tareas de búsqueda, rescate y atención de las personas damnificadas.

Ahora, equipos de ACNUR están en La Guaira y Caracas apoyando la respuesta humanitaria coordinada, realizando evaluaciones rápidas de necesidades y trabajando junto a autoridades y organizaciones socias para apoyar a las comunidades afectadas por los terremotos. La organización mantiene plenamente operativas sus oficinas en Caracas, Táchira y Maracaibo, lo que permite ampliar rápidamente la asistencia y sostener la continuidad de las operaciones.

Entre las necesidades más urgentes se encuentran la protección de las personas afectadas, la atención en salud mental y apoyo psicosocial, la identificación y derivación de personas con necesidades específicas, la protección de niños y niñas no acompañados y separados, la prevención y respuesta a la violencia de género, así como la provisión de artículos básicos para las familias que han perdido sus hogares o no pueden regresar de forma segura. Esto incluye tiendas familiares, kits de refugio y artículos esenciales como mantas, colchonetas, utensilios de cocina y lámparas solares, junto con mejoras en los albergues colectivos para garantizar condiciones más seguras y dignas.

Desde Argentina es posible colaborar de manera directa con la respuesta humanitaria a través de FUNDACIONACNUR.ORG/DONA.