Tú no eres una escritora de romance al uso, ¿cierto? ¿En qué se diferencia tu obra?

 Ariadna Tuxell: – Creo que no, y además me alegra que sea así. Me gusta el romance, pero me interesa mucho más lo que ocurre alrededor del amor que el amor en sí mismo. Mis novelas hablan de deseo, de heridas, de segundas oportunidades, de pérdidas, de culpa, de redención y de todas esas emociones que nos hacen profundamente humanos. Mis personajes no son perfectos ni buscan serlo. Se equivocan, se rompen, toman malas decisiones y, es por ese motivo que resultan tan reales. No escribo historias para idealizar la vida; escribo historias para sentirla.

  “Y apareciste cuando estaba a punto de olvidarte” es el título de tu novela. ¿Es una declaración de amor rotunda?

 A.T.: – Más que una declaración de amor es una declaración de honestidad emocional. Todos hemos tenido a alguien que dejó una huella tan profunda que, incluso cuando creemos haber pasado página, sigue viviendo en algún rincón de nosotros. El título habla de ese instante en que la vida te pone delante algo que creías superado y te obliga a preguntarte si realmente lo habías dejado atrás o simplemente habías aprendido a convivir con su ausencia.

                              – ¿Qué cuentas con esta historia?

 A.T.: – La historia de Mía y Bruno. Dos personas que se amaron profundamente, pero que en un momento determinado eligieron caminos distintos porque sus sueños no encajaban. Años después, cuando ambos han construido vidas completamente diferentes, vuelven a encontrarse. Y entonces surge la gran pregunta: ¿qué hacemos con los amores que nunca terminaron de marcharse?

Es una novela sobre los reencuentros, sobre las decisiones que nos cambian la vida y sobre la valentía que hace falta para mirar de frente aquello que todavía nos duele. Pero también tiene humor, ternura y mucha emoción. Porque la vida rara vez es una sola cosa.

 – ¿Marca un punto y aparte en relación con las novelas que venías escribiendo?

 A.T.– De alguna manera, sí. Mis lectores encontrarán mi esencia, porque sigo escribiendo desde la intensidad emocional, pero esta novela tiene una luz distinta. Venía de escribir historias más oscuras, thrillers emocionales, dark romance e incluso una trilogía donde la corrupción, el crimen y las zonas grises tenían mucho peso. Aquí he querido explorar algo más íntimo: la nostalgia, los recuerdos y la posibilidad de volver a creer en el amor cuando pensabas que ya era demasiado tarde.

No es una ruptura con lo anterior, pero sí una evolución. Además, tras la muerte de mi hijo Biel hace once años, y el fallecimiento de mi madre hace tan solo diez meses, sentí la necesidad de escribir un libro muy emotivo donde poder explicar cómo he vivido esa dura etapa de mi vida e intentar ayudar a todos los lectores que busquen consuelo tras transitar una situación similar tan terrible como la que yo experimenté, y ahí nació “Te quise, te quiero y SIEMPRE te querré.” Mi libro más especial de todos pues está escrito con toneladas de amor.

 – Nos cuentan desde España que te denominan “la reina del dark romance” en castellano. ¿Lo sientes así?

 A.T.: – (Ríe). La verdad es que es un título muy halagador, pero intento tomármelo con sentido del humor. Si algo he aprendido es que los lectores son quienes tienen la última palabra. Lo que sí puedo decir es que me encanta explorar las emociones intensas y los personajes complejos, y quizá por eso muchas personas me asocian al dark romance. Pero no me gusta encerrarme en una sola etiqueta. Soy una escritora inquieta. Hoy puedo escribir una historia oscura y mañana una novela como Y apareciste cuando estaba a punto de olvidarte. Lo importante para mí no es el género, sino la emoción.

  – También eres agente de policía activa. ¿La literatura te ayuda a resolver casos o es un punto de liberación en tu vida personal?

 A.T.: – La literatura es, sobre todo, mi espacio de libertad. Mi trabajo me ha permitido conocer al ser humano en situaciones muy extremas, tanto en sus luces como en sus sombras. Eso enriquece enormemente mi escritura. Y al mismo tiempo, escribir me ayuda a procesar muchas cosas que veo y que vivo. No diría que me ayuda a resolver casos, pero sí a comprender mejor las motivaciones humanas. Al final, tanto la policía como la escritora intentan responder a la misma pregunta: ¿por qué hacemos lo que hacemos?

  – ¿Te leen tus compañeros policías? ¿Te has enterado de algún delincuente que te lea o hasta ahí no llega tu información?

 A.T.: – Sí, muchos compañeros me leen y me apoyan muchísimo. Al principio les sorprendía la combinación entre uniforme y novelas románticas, pero hace tiempo que dejaron de sorprenderse y empezaron a disfrutarlo. Respecto a los delincuentes, lo tengo complicado (ríe). Actualmente trabajo en una unidad orientada a la formación y al entrenamiento policial, soy formadora de tiro y mi contacto diario es prácticamente con otros policías. Así que, de momento, no tengo constancia de que ningún delincuente me lea. Aunque reconozco que sería una anécdota fantástica para una próxima entrevista.

                        – ¿Nuestra sociedad mundial está falta de amor?

 A.T.: – Creo que estamos faltos de conexión. Vivimos hiperconectados tecnológicamente y, sin embargo, cada vez más desconectados emocionalmente. Nos cuesta escuchar, mostrarnos vulnerables, pedir ayuda o decir “te quiero” sin sentirnos incómodos. Y quizá por eso las historias de amor siguen siendo tan necesarias. No porque hablen de relaciones perfectas, sino porque nos recuerdan algo esencial: que todos necesitamos sentirnos vistos, comprendidos y queridos.

Al final, más que falta de amor, creo que nos sobra miedo. Y cuando conseguimos atravesarlo, descubrimos que el amor sigue estando ahí, esperando. Como muchas de las cosas importantes de la vida.