El programa se puso en marcha en la Villa 1-11-14, Villa 21-24, Villa 15, Villa Lugano,
Soldati, Cildañez, bajo Flores y Villa Fraga, con una Red de 12 escuelas católicas, lo que
representa una población de 2.886 estudiantes del nivel secundario y 3.265 alumnos del
nivel primario.

Se trata de un programa de cooperación multisectorial que busca reducir la brecha digital y
ayudar a la inclusión educativa en contexto de pandemia, impulsado en conjunto por la Iglesia,
por intermedio de la Vicaría Pastoral de Educación de Buenos Aires y Vicaría para la Pastoral en
Villas de Emergencia; el Estado, a través de los Ministerios de Educación de la Nación  y de la
Ciudad de Buenos Aires, junto con el Ente Nacional de Comunicaciones( Enacom); el tercer
sector, con el apoyo de Fundación Telefónica Movistar y ”La Caixa” Foundation, a través del
proyecto ProFuturo,  y Fundación Caminando Juntos; la Universidad, con la participación del
área de Compromiso Social de la Universidad Católica Argentina; y los profesorados de
Consudec, Ntra. Sra. de la Paz, San Agustín y el Sagrado Corazón de la Ciudad de Buenos
Aires.
ACCIONES: Mejor que decir, es hacer
Desde el pasado viernes 20 de marzo, cuando el Gobierno Nacional decretó el ASPO, la Vicaría
Pastoral de Educación de Buenos Aires y Vicaría para la Pastoral en Villas de Emergencia,
comenzaron a reunirse en forma virtual con los diferentes sectores necesarios para poder lograr,
entre otras cosas:
Conectividad: gestión ante el ARIU de dominio edu.ar para todas las escuelas. Liberación de
estos dominios ante el ENACOM. “Estas acciones permiten a las escuelas ofrecer enseñanza en
aulas y clases virtuales, libre de consumo de datos para los estudiantes de las zonas más
necesitadas”, sostiene Luciana Alonso, Coordinadora de programas multisectoriales por las
Vicarías de Educación y de Villas, que busca soluciones concretas para garantizar más y
mejores oportunidades educativas a estudiantes que encuentran en situaciones de
vulnerabilidad, desde un enfoque de equidad.
Tecnología: acceso al plan de entrega de computadoras del Ministerio de Educación de la
Ciudad de Buenos Aires, como un camino hacia la inclusión social y la innovación en los
procesos de enseñanza y aprendizaje, en el marco de los desafíos que plantea la sociedad
digital. “Vivimos en entornos culturales tecnológicos, donde la tecnología ya no es una
herramienta, es un ecosistema, parte de la sociedad. En este sentido, es necesario pensar
dinámicas que permitan acelerar procesos educativos y de adaptación de la tecnología en
entornos muy vulnerables”, explica Luciana Alonso
Becas: otorgamiento de Becas Progresar, con el apoyo del Ministerio Educación de la Nación, a
través de la Dirección Nacional de Becas. “Las becas sirven para garantizar el derecho a la

educación y fortalecer las trayectorias educativas de jóvenes que quieran finalizar su educación
obligatoria. Con estas becas podemos lograr que los alumnos mayores de 18 años, no
abandonen la escuela ante la necesidad de salir a trabajar”, asegura Luciana Alonso y agrega:
“El alcance aproximado de estas becas, es del 20 por ciento de la población del nivel secundario
de aquellos jóvenes que asisten a escuelas de villas y barrios populares”.
Acompañamiento: a la gestión directiva en los procesos de conducción educativa en contextos
de vulnerabilidad social, con el apoyo del equipo pedagógico de la Dirección General de
Escuelas de Gestión Privada del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires.
Asesoramiento: técnico pedagógico a docentes, en el diseño de las trayectorias de enseñanza
mediadas por tecnologías digitales, formación y producción de contenidos con el apoyo de
Fundación Telefónica Movistar y ”La Caixa” Foundation, a través del proyecto ProFuturo, un
programa de educación digital para niños y niñas de entornos vulnerables que se propone
reducir la brecha educativa a través de una educación digital, inclusiva, equitativa y de calidad
que permita a jóvenes alcanzar la igualdad de oportunidades.
El modelo pedagógico de ProFuturo que se aplica por segundo año consecutivo en Argentina,
 propone un aprendizaje inclusivo a través del diseño de recorridos didácticos que recuperan el
protagonismo de los estudiantes, mediado por tecnologías digitales. El programa contempla la
incorporación de equipamiento tecnológico (solución ProFuturo) y herramientas digitales para
cada niño o niña de zonas de bajos recursos.
Orientación: apoyo a las trayectorias de aprendizajes por medio de tutorías a estudiantes con el
apoyo del Profesorado CONSUDEC, el área de Compromiso Social de la Universidad Católica
Argentina y los profesorados Ntra. Sra. de la Paz, San Agustín y Sagrado Corazón de la Ciudad
de Buenos Aires.
¿Por qué es necesario reducir la brecha digital y ayudar a la inclusión social?
La pandemia no sólo es una alerta sanitaria para la Argentina, sino también un llamado de
atención ante la profundización de problemáticas que ya existían: el hambre y la desnutrición, la
desigualdad de recursos en los hogares, sumado a la deserción escolar especialmente en el
nivel secundario.
Organismos como Unicef alerta sobre el crecimiento de la pobreza infantil argentina en el marco
del COVID-19: antes del segundo semestre de 2019 la pobreza afectaba al 53% de las niñas y
niños del país, número que podría escalar al 58,6% a fines de 2020. Con relación a la población
más vulnerable, de barrios populares y villas, el informe anticipa que la pobreza podría alcanzar
a 9 de cada 10 niñas y niños.
La crisis del coronavirus impacta con mayor dureza en las poblaciones más necesitadas y amplía
las brechas de inequidad de las niñas, niños y adolescentes, víctimas ocultas de la pandemia. La
educación es una de las dimensiones donde más se visualiza esa diferencia de oportunidades.
El actual contexto requiere del trabajo y cooperación multisectorial para dar respuesta a la
inclusión social y a la igualdad de oportunidades educativas que se profundizó con la irrupción
del COVID-19. Uno de los desafíos y prioridades es garantizar la continuidad escolar en aquellos
contextos de mayor vulnerabilidad social. Es por ello, que la misión y acción de la Vicaría

Pastoral de Educación de Buenos Aires y Vicaría para la Pastoral en Villas de Emergencia, es
fundamental para sostener, acompañar y apoyar a la comunidad educativa en las zonas más
afectadas por la pandemia.
La conectividad como piso mínimo de acceso al derecho de educación
La desigualdad en el acceso a Internet es una problemática que existe antes de la pandemia, un
estudio reciente a cargo de la UNESCO, indica que en Argentina 1 de cada 5 estudiantes de
primaria no tiene Internet en su casa, es decir un 19,5% de los alumnos del nivel primario del
país no cuenta con la posibilidad de estudiar desde su hogar. Con relación al nivel secundario,
ocurre algo similar, el porcentaje que no tiene acceso y conectividad en su casa es del 15,9%.
Por su parte, según datos suministrados por el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) de
Argentina, cerca del 40% de los hogares argentinos no cuentan con acceso a internet fijo.
Estos números alarman porque en contexto de pandemia, la conectividad es la principal, y en
algunos casos la única vía de comunicación para garantizar la continuidad y el derecho a la
educación. A esto se le suma las desigualdades de acceso a las tecnologías digitales,
profundizando la brecha digital ya existente, entre aquellos estudiantes que tienen acceso a ella
y los que no.
La misión es la inclusión y equidad educativa
La misión de las escuelas católicas en las Villas de emergencia de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, es la inclusión social que excede el ámbito educativo. Las autoridades de la
Vicaría Pastoral de Educación de Buenos Aires y Vicaría para la Pastoral en Villas de
Emergencia vienen trabajando desde hace mucho tiempo en la construcción de una cultura del
encuentro que promueva la integración urbana de los barrios populares, priorizando el vínculo
escuela-familia en la continuidad educativa, el sostenimiento de la comunicación y el
acompañamiento a la realidad familiar, la asistencia de alimentos e insumos sanitarios.
Se trabaja en la Villa 1-11-14, Villa 21-24, Villa 15, Villa Lugano, Soldati, Cildañez, bajo Flores y
Villa Fraga, con una Red de 12 escuelas católicas que asisten a la población de la Vicaría de la
Villas de emergencia de la Ciudad de Buenos Aires. Son 12 escuelas que cuenta con 100 por
ciento de aporte para los sueldos docentes, 6 de ellas de cuota cero, lo que representa una
población de 2.886 estudiantes del nivel secundario y 3.265 alumnos del nivel primario”, explica
Luciana Alonso.
Por su parte, P. Juan Isasmendi, del Colegio María Madre del Pueblo Villa 1-11-14, comenta:
“Las escuelas parroquiales de nuestros barrios populares nacen como respuesta pastoral a un
problema estructural en los barrios: falta y modo de escolaridad. La Iglesia advirtió la necesidad
de hacer escuelas para todos los niveles, no solo por la carencia de vacantes sino porque el
modo de vivir y concebir la escuela no venía siendo efectivo en los chicos y chicas de nuestro
barrios. Nuestras escuelas nacen de la vocación profunda de enseñar, y no solo de incluir. Esa
vocación de enseñar nos hizo recorrer los hermosos caminos de la formación humanística y
cristiana, que en sana combustión con la riqueza de la gente sencilla derivó en una linda
experiencia”.

Mientras que el Pbro. Pablo Corbillón, Delegado Episcopal de la Vicaría Pastoral de Educación,
agrega: “La escuela es el principal mecanismo de inclusión social y la Iglesia se hace presente
de diversas maneras desarrollando acciones concretas que contribuyen a la construcción de
equidad y justicia educativa. Con el apoyo y colaboración de todos estamos logrando dar pasos
muy importantes en esta misión de ayudar a las familias más necesitadas a través de nuestra
comunidad de escuelas parroquiales”.