El 21 y 22 de agosto del 2021, San Salvador de Jujuy será el escenario predeterminado para el lanzamiento del Frente Indígena Pachamama, manifestación originada y parida desde las Comunidades indias y pueblos originarios de Argentina, como una utopía quimérica que se anhela plasmar en realidad tangible. El singular movimiento político nace de una necesidad étnica de revelarse a las injusticias, al avasallamiento y a innumerables atropellos acaecidos durante cinco siglos; a la humillación infringida durante doscientos años por una república que no consideró ni argentinos a los verdaderos hijos de la Pachamama, los que vivieron en estas tierras desde hace 40.000 años.

Es tiempo de libertad, es hora de luchar, de exigir la reivindicación de tantos derechos avasallados; se siente en el ADN del Abya Yala el rugir, el

clamor del grito de redención, de la sangre de tantos inocentes que el oprobio conquistador derramó en el mayor genocidio que la historia de la humanidad registró y que aún hoy intentan acallar con la mentira de una pretendida “civilización” ideada para evitar reclamos indiscutibles.

Vinieron con la espada y la cruz, cargando una ambición desmedida, destruyendo culturas, pueblos, ciudades, imperios, a su paso… 90 millones de vidas fueron sesgadas para llevarse el oro y quedarse con las tierras de los Pachayoc, sus verdaderos dueños.

Es imposible desde todo punto de vista, que Europa pudiera justificar semejante cantidad de delitos de Lesa Humanidad cometidos en cinco siglos. Delitos que no prescriben NUNCA. También sería imposible que el viejo mundo pudiera devolver los 185.000 kilos de oro y 16 millones de kilos de plata que se llevaron en carabelas. Por eso se buscó incansablemente convencernos que todos nosotros provenimos de los barcos. No les bastó cortarnos la lengua si no hablábamos sólo castellano. O las orejas, o las manos o los pies, para destrozar nuestras raíces. Pero los “muertos que vos matáis, hoy gozan de muy buena salud”. Somos muchísimos los que comenzamos a mirarnos en los espejitos y descubrimos que orgullosamente somos hijos de la Pachamama.

La ambición europea derivó indefectiblemente en una corrupción desmedida, que llevó al planeta a una crisis global en todos los órdenes y de la cual parece imposible retornar. Es que hoy es indispensable comprender que la “picardía” colonizadora llegó a su fin. Que el Universo obliga a recurrir a la sabiduría ancestral. Al saludo originario de “No mientas, no robes, no seas vago”. A la defensa de los cuatro elementos de la naturaleza. Porque no estamos solos y la Madre Tierra nos obliga a respetar a los animales, los vegetales, los ríos, las montañas, la luz del sol, etc.,

Bolivia declara el Estado Plurinacional. Una organización indígena (Conaie) puede definir el futuro político del Ecuador. La base indígena rural es clave para el triunfo de Pedro Castillo en las presidenciales de Perú. En

México la resistencia indígena zapatista se consolida como la principal propuesta anti sistémica del continente. En el Cauca colombiano 15 mil indígenas se movilizan reclamando por sus tierras. La convención Constituyente de Chile elige a una mapuche para presidir la asamblea. En Latinoamérica, la piel indígena cubre todo el continente como el parche de un enorme tambor que suena cada día más ensordecedor. La piel morena del indio, del esclavo, camina por las calles de todo el continente. Son 60 millones de seres humanos que se reconocen “indígenas”. Son 130 millones de hombres “negros”. Bolivia y Guatemala concluyen que más de la mitad de su población es indígena. Las estadísticas de población en México indican que los indígenas ascienden a casi 30 millones. Los habitantes de Argentina, donde el presidente dice que descendemos de los barcos, portan genes originarios en un 54% de su población. El Censo Nacional de Hogares del año 2010 encontró a casi un millón de argentinos que se reconocieron “indígenas” (955.032 personas). A esto se le deben sumar aquellos que por vergüenza niegan su origen. Según las estadísticas oficiales casi 60 millones de habitantes de Latinoamérica se reconocen indígenas y más de 130 millones se reconocen negros. Esta es la reserva memorial de nuestra tierra, aquellos que no han olvidado quienes son, de dónde vienen y hacia dónde se dirigen. Pero será necesario descolonizar la mente de aquellos que lo han olvidado, y dialogar con el Pueblo Criollo para comprender juntos que nos han engañado; que la colonización se cimentó sobre la base de la mentira; que la historia que nos han narrado en las escuelas nunca existió; que esta tierra, desde el 12 de octubre de 1492 a la fecha, nunca fue libre, y que la lucha por la independencia es una batalla que debemos dar juntos. Tenemos que comprender que los Estados Nacionales también son una farsa, que nuestra identidad se derrama por todo el continente y que justifica luchar por constituirnos en una sola Patria Grande, un Abya Yala compuesto por verdaderos Estados Plurinacionales. Es necesario concluir que la República colonial no es sagrada ni es la única forma de gobierno posible; que es indispensable recuperar nuestros modos de producción sustentables; que es menester retornar a la ayuda mutua y al intercambio solidario y fraterno entre nuestros Pueblos hermanos; que se requiere

volver a venerar la única fuente de vida que tenemos: nuestra Pachamama. Es fundamental comprender que el dinero no vale más que la tierra, el agua o el aire que respiramos. Somos 200 millones de pensamientos que recordamos una misma vida. Somos 200 millones de corazones que anhelamos un mismo destino. Somos 200 millones de seres humanos que sentimos que el Nuevo Pachakuti está muy cerca, será “el Gran Cambio”, “el Retorno al Equilibrio”, un regresar al mundo que nos arrebataron y nos espera en el mañana. Con ese objetivo vivimos, y por él lucharemos en este FRENTE INDÍGENA PACHAMAMA.