Escuchar para mejorar, recorrer sus calles, conversar con los vecinos, mirarlos a los ojos y reconocernos en nuestro destino común.

Convencernos de lo que podemos llegar a ser si nos hacemos cargo de nuestro destino; si nos animamos a quebrar la lógica de la resignación. Y hacer, hacer y hacer, todos los días un poco, todos los días un paso adelante, mirar atrás para no perder de vista de dónde venimos, pararnos en el presente y mirar el futuro con esperanza.
Quiero convocarlos a recorrer este año con este optimismo y este amor por nuestra Ciudad de todos los Santos, la ciudad de los azahares, la ciudad de todos los riojanos y riojanas.