En una ceremonia atípica dadas las condiciones que impone la pandemia, Alberto Fernández inaugura la apertura de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación con un discurso en el que repasa sus principales logros de gestión y criticó duramente la administración de Macri.

«Los efectos de la pandemia aún nos asolan. Vengo a proponerles un momento de reflexión colectiva. Hace un año vine a este Congreso. Aquél día traje la voluntad de poner de pie al país que estaba sumido en la pobreza. Diez días después la OMS declaró la pandemia», dijo el mandatario en el comienzo de su alocución.

«Recibimos un país endeudado y en crisis. Debíamos enfrentar el incendio sabiendo que otros habían terminado con el agua», dijo Fernández, quien reconoció el esfuerzo de gobernadores, empresarios, gremios, Fuerzas Armadas, científicos, personal de salud y docentes en estas circunstancias.

«Dispusimos el congelamiento de los alimentos y decretamos el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), que alcanzó a 9 millones de personas. Extendimos la doble indeminización por despidos sin causas. Hubo préstamos subsidiados y financiamiento a las empresas, a través del ATP», dijo el Presidente, sobre las medidas de contención social dispuestas en pandemia. Y añadió: «Se reforzó la tarjeta Alimentar y creció la ayuda».

Por otro lado, apuntó que «es voluntad terminante e imperiosa que afirmemos el compromiso de no permitir nunca más que se genere un endeudamiento asfixiante a partir de la toma de créditos irresponsables».

Fernández afirmó que el Gobierno no quiere “apurarse” para cerrar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y aseguró que quienes se apuran son “los pícaros” de siempre, y en ese sentido pidió que los responsables del endeudamiento “reconozcan sus errores”.

El endeudamiento argentino “no puede ser visto como un caso más” y señaló que esa inquietud es “compartida en el propio organismo de crédito”.

En este marco, pidió a la oposición que realice un «análisis introspectivo» y señaló esperar que «algún día hagan un mea culpa» para así «levantar los cimientos del país que han derrumbado» durante la gestión anterior.

Respecto de las consecuencias del endeudamiento, Fernández aseguró que «no va a haber un ajuste que recaiga sobre las espaldas de nuestro pueblo», al recordar que uno de sus compromisos de campaña fue que la prioridad de su gestión son los «últimos» de la escala social.

«He instruido para que se inicie una querella criminal para determinar quienes fueron los autores de la mayor administración fraudulenta y malversación de caudales públicos de la historia», dijo ante la Asamblea Legislativa.

«No dejaré de trabajar para ser el presidente de una Argentina unida», continuó el mandatario, aunque subrayó quetampoco se dejará «arrastrar por ningún tipo de provocación, provenga de donde provenga».

«Cuanto más profunda fue la crisis, más se templó mi espíritu», expresó y resaltó: «La inmensa mayoría de nuestro pueblo sabe que vamos en camino de la recuperación».