Una despedida a Luis Fuxan. Por Arturo Cuadrado

Cuando somos niños o adolescentes soñadores de todo aquello que nos empieza a gustar, generalmente el sueño empieza con una imagen o un momento que te marca para siempre…

Así, cuando me imaginé ser Locutor por primera vez, fue viendo «Imagen de Radio», por ATC (hoy TV Pública).

Juan Alberto Badía conducía un magazine de radio, pero en vivo por la Tele.

Así conocí por primera vez a las personas que hacían un programa de radio.

Un conductor, Badía; un columnista, Pepe Eliaschev; otra columnista, Silvina Chediek; alguien encargado del deporte, Quique Wolff; un humorista enorme como Adolfo Castelo; una locutora, María Esther Sánchez y un locutor que tenía presencia de locutor, cara de locutor y hablaba como locutor, Luis Fuxan.

Él representaba tan bien su rol cada vez que salía su voz en off al arrancar el programa, o cuando Badía lo ponía a presentar un clip de música o haciendo la tanda en vivo, que fue inspirador, un norte… quería ser Locutor porque veía a Fuxan trabajar.

Su mechón de pelo blanco, bigotes y una gran sonrisa, con una voz grave eran sus distintivos, ¡los que lo destacaban del resto!

Cuando terminaba «Imagen de Radio», hacía un zapping a Canal 13 y me daba cuenta de que había alguien más que yo conocía en las promos del canal, la voz en off de Luis, una de las voces identificatorias del 13, junto a Daniel Ruiz, durante 35 años.

Después, en la tanda de la tele con comerciales tradicionales de cigarrillos o de autos que se presentaban con películas de tremenda producción y una voz muy característica cerrando el claim de marca.

Con el paso del tiempo, y cuando decidí ser locutor, lo decidí pensando en la imagen del locutor que había conocido a través de Luis y su rol en un equipo como el de Badía, pero faltaba algo más, un momento que cerrara el círculo que la vida muchas veces nos muestra… conocerlo personalmente.

Un día esperando grabar en el estudio de Manuk, en la calle Fitz Roy, entra Luis y Manuk nos presenta. Yo era un «Nuevo» y él era un «Clásico»… pero cuando le conté la anécdota del adolescente que lo miraba en Imagen de Radio, y que fue la inspiración para que muchos seamos Locutores, sonrió y con la voz de Fuxan presentando a Badia me dijo: «un gustazo conocerte, espero que nos volvamos a cruzar pronto»… y entró a grabar un comercial de Ford.

Como decía la Negra Sosa, «gracias a la vida» por esos momentos inolvidables y por haber conocido a la imagen que inspiró a muchos a ser lo que nos apasiona…

¡Que descanses en paz, querido Luis!