Daniel Sabsay, abogado constitucionalista, profesor
titular y director de la carrera de posgrado en Derecho Constitucional de la UBA, participó del
Ciclo de Conferencias organizado por el Rotary Club de Buenos Aires con la coordinación de
Clara Mariño.

El orador comenzó su discurso explicando que la justicia iba a ser el tema central de su
exposición, dado que es el umbral fundamental para el Estado de Derecho. El Poder Judicial es
aquel que controla y aplica éste derecho y cuando no es robusto “se mueve todo el edificio”.
“En Argentina la justicia tiene asignaciones pendientes”, sentenció. Requiere reformas y serios
cambios culturales.
El abogado hizo énfasis en el Consejo de la Magistratura, órgano fundamental del Poder
Judicial, sobre el cual brindó su opinión sin tapujos: se opone pero considera que es a
respetar. Explicó que es un peldaño antes de la elección de los jueces y que una terna es
elevada al Poder Ejecutivo. Dicha selección la realizan cuatro sectores: el político, los jueces,
abogados y el sector jurídico-técnico, los cuales tienen que estar en equilibrio. Esto no sucede
dado que el sector político tiene siete sobre tres miembros. Lo cual es paradójico ya que la
política ya designa sobre la terna y el Senado presta el acuerdo. Solo es entendible desde la
cultura política institucional.
A su vez resaltó que el molde del CNM fueron los países europeos occidentales pero que fue
deformado. Reveló que por ejemplo los franceses son más técnicos. Hay una escuela de
Magistratura, a la cual es muy difícil ingresar y durante su formación tienen un sueldo público.
Una vez que es necesario reemplazar a un juez, el Primer Ministro no lo elige, sino que es por
mérito.
El CNM define la entrada y salida de los jueces, por lo que quedan atrapados en la buena
voluntad del gobierno de turno. Por este motivo, es que el orador se preguntó de qué nos sirve
con el costo que implica, exponiendo que hay 1000 asesores involucrados que a su vez tienen
un cargo en el Senado y “justamente eso es lo que no queremos”. “Es mejor no tenerlo” y de
tenerlo, es necesario volver a sancionar una ley que modifique sus falencias.
Por otro lado, sobre los procedimientos en materia federal penal, destacó que con el sistema
actual abogados muy perspicaces tienen la posibilidad de posponer un juicio eternamente y es
necesario que se establezcan plazos razonables. También resaltó el “tiempismo” en los fueros
culturales, que no dudó en calificar de “pésimo”: “los políticos miran para atrás o para adelante
pero nunca lo de ahora, cierran los ojos”. Además señaló el nepotismo en el Poder Judicial, el
cual también considera pésimo y que tendría que ser por concursos.
Respecto a la pregunta sobre la última decisión bicameral sobre las prisiones preventivas,
resaltó que todos los partidos votaron, que no hay disidencia en cuanto a llevar adelante el
código procesal en todo el país. Si bien lo considera positivo también lo encuentra ilusorio ya
que va a ser más difícil dictar prisiones preventivas. Mencionó que a los militares se los deja,
siendo gente grande, para que se pudran.
Por último, destacó que se lee el “lawfare” como persecución a gobernantes populistas. Él no
advierte como se conjuga dado que en Perú, por ejemplo, se trató de cuatro gobernantes de
derecha. “Pero para esos no interesa el lawfare, interesa para Evo, para eventualmente
Maduro, para eventualmente Correa”. “Esto hay que desenmascararlo porque es gravísimo”.

