A través de un acto que se llevó a cabo en la Ciudad de Rosario donde participaron las distintas corrientes que conforman el kirchnerismo, el precandidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, aseveró que “nunca más me voy a pelear con Cristina”, y agregó “soy inmensamente feliz. Con Cristina, cuando nos reencontramos por diciembre de 2017, que era un momento aciago, dijimos ‘empecemos otra vez, a hacer las cosas de otro modo”.

Durante sus mensajes, ni Cristina Kirchner ni Alberto Fernández hicieron alusión alguna a la enorme cantidad de causas de corrupción que tiene el kirchnerismo en la justicia, ni tampoco hicieron mención a las tragedias de Once y a las inundaciones de La Plata cuando el kirchnerismo gobernaba el país y la Provincia de Buenos Aires.
Como era de esperar, Alberto Fernández, se refirió a la economía del país y en este sentido, el candidato kirchnerista aseveró que “entre los que especulan en la timba financiera y los que invierten y producen, votamos por lo que invierten y producen; entre los empresarios que dan trabajo y los que compran Leliqs, votamos por los que dan trabajo. Y entre los jubilados y los bancos, votamos por los jubilados”.
Y además apelando a una vuelta al populismo, que en general solo muestra el presente sin tener en cuenta las consecuencias nefastas que puede ocasionar en el futuro, el precandidato presidencial del kirchnerismo, Alberto Fernández, afirmó que “para nosotros el futuro no es mañana, es hoy, hay que empezar a cambiar hoy”.
Por su parte, la precandidata a vicepresidenta de la Nación por el kirchnerismo, Cristina Kirchner, sostuvo que “debemos trabajar por la gente común, porque ningún dirigente político duerme en la calle, ningún dirigente político se queda sin trabajo”.
Sin embargo, la ex presidenta no se refirió en ningún momento a la enorme cantidad de causas judiciales que tiene en la justicia donde tiene varios procesamientos y varios pedidos de detención.



