Marcos Morgan, Investigador de Medicina
Regenerativa y área de Genómica, participó del Ciclo de Conferencias “Cómo pienso a
la Argentina” organizado por el Rotary Club de Buenos Aires con la coordinación de
Clara Mariño.

El biólogo molecular comenzó explicando la diferencia entre las células que se dividen
de manera natural y las que se dividen a causa del cáncer: la proteína. Por ejemplo, en
el caso del cáncer de mama la proteína HER2 está relacionada con la proliferación.
Detectar la proteína de una determinada enfermedad hace posible entender las
células que caracterizan al tumor, identificando así la enfermedad y permitiendo su
control de una manera focalizada, diferente a la terapia tradicional que impedía la
mitosis también de las células sanas.
A su vez, explicó que 5 de los 10 fármacos más vendidos están basados en los
anticuerpos monoclonares, los cuales fueron basados en los desarrollos de Cesar
Milstein en Cambridge.
Más adelante indicó que la idea no es bloquear a las células cancerígenas sino inhibir
su origen: el ADN. Es fundamental saber leer el ADN para poder entender cómo ciertas
proteínas son propensas a producir cierto tipo de enfermedad.
Cabe destacar que secuenciar un genoma es muy difícil y costoso. El primero fue en
2003 y, desde ese momento su desarrollo fue rápido, influyendo también en su costo.
El primer caso en Argentina fue de dos padres sanos cuyo hijo tenía epilepsia y no se
sabía por qué. Luego sus siguientes dos hijos presentaron también la patología, por lo
cual se decidió secuenciar los tres genomas y se llegó a la raíz del origen. Aunque no
tenía solución, ayudó a entender la prognosis de la enfermedad y ahorrar exponer al
paciente a una batería de exámenes, los cuales implican dinero también.
Frente a la pregunta de Clara Mariño sobre cuán lejos o cerca está la ciencia de dar
respuesta al cáncer, Morgan indicó que cada cáncer tiene un origen diferente y se
tratan de manera diferente, por ello es fundamental entender qué los diferencia.
Ante la consulta sobre cuál es el desafío actual de la biología molecular, el investigador
explicó que el genoma es como una memoria celular y que cada célula lee el genoma
de manera diferente. Se está intentando hacer el transcriptoma, el cual representa
cómo la célula lee y entiende el NRA, y ese es el desafío de la ciencia: entender la
identidad de cada célula.
Por último, el orador destacó que en Argentina hay potencial enorme para desarrollar
el campo de la ciencia. Resaltó a su vez que es importante formar parte de organismos
internacionales y que el gobierno entiende este problema ya que las cuestiones

científicas se deben abordar a nivel global y nuestro país tiene la capacidad para
realizar su contribución a la comunidad científica internacional.
En este sentido, en Argentina hay algunos proyectos nacionales, como el Proyecto 100
exomas (parte del genoma) que funciona desde 2016. Es importante resaltar que
nuestro país forma parte del laboratorio de energía molecular en Europa, especie de
consorcio que comparte información e infraestructura para diagnóstico.

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