El problema que la obesidad y el sobrepeso representan para la salud se debe a pautas de
estilo de vida y de alimentación que en el contexto actual probablemente se han agudizado.
Los especialistas llaman “kilos emocionales” al aumento de peso provocado cuando el estrés o
la ansiedad descontrolan el impulso de comer. Un novedoso entrenamiento de 8 semanas permite manejarlo para un cambio de hábitos saludable y sostenido.



La pandemia global atraviesa todos los aspectos de la
cotidianeidad hasta el punto de quebrar casi todo lo que considerábamos “vida normal”, y una
de las pocas certidumbres actuales está dada por el aumento general de la carga de estrés, que
todos experimentan, aunque no puedan registrarlo las estadísticas. Comprensiblemente, la salud
pública se ha orientado hacia un problema urgente que es evitar contagios y muertes por COVID-
19, y otros problemas –menos urgentes, pero no menos acuciantes– pasaron a segundo plano.
Uno de estos problemas es el sobrepeso y la obesidad, que en la Argentina afectan en conjunto
al 61% de la población según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo 2019 del Ministerio de
Salud de la Nación, produciendo alteraciones metabólicas que aumentan sustantivamente el
riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedad renal
crónica, infarto y algunos tipos de cáncer. Con una tasa mayor del 25%, la Argentina está en el
podio de países del continente con mayor índice de obesidad (índice de masa corporal mayor
que 30 kg/m 2 ), la cual es considerada una enfermedad por la Organización Mundial de la Salud
(OMS) y, según las noticias, representa un riesgo adicional si la persona se infecta por COVID-19.
El problema de salud que implican el sobrepeso y la obesidad se deben a ciertas pautas en el
estilo de vida y en la forma de alimentarnos que en el actual contexto se han agudizado. Es
común, por ejemplo, que mucha gente que antes no padecía estos problemas se encuentre de
pronto con que, entre la situación de confinamiento y el estrés o la ansiedad generalizados, no
puede controlar el impulso de comer indiscriminadamente o en exceso.
Luego, la balanza da cuenta de esta conducta en lo que los especialistas llaman “kilos
emocionales”: el aumento de peso que se produce cuando el estrés, la ansiedad u otro factor
emocional (enojo, depresión, tristeza, aburrimiento) hacen que la persona pierda todo control
sobre el impulso de comer.
En realidad, el estrés puede afectar negativamente en la alimentación, haciendo que la persona
pierda el apetito, o bien incrementándolo, o provocando el impulso de comer
independientemente de que haya apetito o no. Para resolver el problema no basta simplemente
con reconocerlo. La aplicación, recientemente, de la técnica de mindfulness o “conciencia plena”
está dando muy buenos resultados a la hora de lograr que la persona controle esos impulsos.
La compulsión a comer no es una conducta “natural” ni “normal”, sino aprendida –un hábito–,
pero la comida se convierte en el elemento al que muchos recurren, de manera muchas veces
inconsciente y casi automática, cuando se sienten mal o tienen algún problema. “Actuamos con
prisa y no prestamos atención a lo que estamos comiendo, con lo que nos desconectamos del
proceso de alimentación, y también de nuestras sensaciones corporales”, explica Pilar Morales,
Reducción del Estrés Basada en Conciencia Plena (MBSR),
desarrollad por Pronokal Group®, la compañía con sede en España dedicada a tratamientos
médicos de avanzada contra la obesidad y el sobrepeso.
A menudo, esa misma conducta incrementa la propia ansiedad, el estrés y un sentimiento de
culpa: “El estrés genera una mala alimentación, y a su vez esa mala alimentación puede generar
mayor estrés”, sostiene la experta.
La propuesta es ayudar al paciente a incorporar una “alimentación consciente” (mindful eating),
prestando atención tanto a lo que se come como a su efecto en el cuerpo, como complemento
de su tratamiento médico y nutricional personalizado.
Esta estrategia de “gestión de las emociones” para el manejo del malestar psicológico es vital
tanto para lograr un cambio de hábitos que hagan a una mejor salud, como para mantenerlos
después. “Una mente atenta es más capaz de frenar el automatismo de las conductas,
aumentando así la capacidad de decisión que posibilita una nueva forma de relacionarse con la
comida –explica Morales–. Por ese motivo es tan importante para cualquier paciente que esté
realizando alguno de los métodos de Pronokal Group”.
Así, los beneficios de esta aplicación del mindfulness van mucho más allá del control del acto de
comer (lo que no es para nada poco), ya que, según esta especialista, posibilita:
Gestionar de una manera eficaz y saludable las emociones, los pensamientos y las
conductas.
Reducir significativamente el estrés y sus consecuencias (entre ellas, una mala
alimentación).
Reducir la ansiedad y los efectos físicos del estrés.
Cambiar hábitos, al actuar con mayor conciencia gracias al entrenamiento de la capacidad
de centrar la atención.
Mejorar la relación con el cuerpo al aprender a “escucharlo”.
Dominar mejor la ansiedad o la compulsión por los alimentos.
Diferenciar el hambre fisiológica del hambre emocional, y poder responder
adecuadamente en cada caso.
Identificar las sensaciones corporales y parar de comer en el momento adecuado, al
detectar a tiempo las señales de saciedad y así poder tomar las decisiones sobre cuándo
comenzar y terminar de comer.
Comprender e identificar las situaciones y emociones que impulsan a comer.
Aprender a comer para nutrir el cuerpo: pasar de “vivir para comer” a “comer para vivir”.
Asumir mayor responsabilidad con respecto a la propia vida y el propio bienestar.
Reducir los comportamientos adictivos y autodestructivos.
Agradecemos la mayor difusión-
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Acerca de PronoKal Group® – www.pronokalgroup.com – www.pronokal.com
PronoKal Group® es una empresa multinacional de origen español, creada en 2004, y especializada en el desarrollo e
implementación de tratamientos médicos para la pérdida de peso. Con presencia internacional desde el año 2009, la compañía
está hoy en más de 15 países, incluida Argentina. Gracias a su estructura logística y comercial, compuesta por filiales autónomas
en cada país, la empresa es capaz de dar un servicio adaptado a las necesidades locales de sus pacientes. Su equipo está formado
por diferentes perfiles de profesionales locales entre los que se incluyen médicos, dietistas-nutricionistas, expertos en coaching,
técnicos en actividad física, colaboradores científicos y personal administrativo.
Con la misión de abordar el sobrepeso y la obesidad de forma eficaz y combatir así este problema socio-sanitario, en aumento a
nivel mundial, PronoKal Group® lleva a cabo distintas actividades que van más allá del desarrollo y comercialización de sus
tratamientos. Entre éstas destaca su labor de I+D, con un importante impulso de estudios científicos cuyo objetivo es evaluar la
tolerabilidad, seguridad y eficacia de sus programas de pérdida de peso en distintos perfiles de paciente. La formación
continuada de los profesionales que se relacionan con la empresa es también otra piedra angular de la compañía. Su
participación habitual en congresos médicos y foros científicos, así como la puesta en marcha de actividades tanto científicas
como para la población, son otras de las actividades que la compañía realiza para generar una mayor sensibilización social y
analizar los avances científicos en el ámbito del sobrepeso y la obesidad.

