¿Cuándo debemos solicitar una cita con el psicólogo infantil? ¿Todas las consultas conllevan a que el niño inicie un tratamiento? ¿Frente a qué casos es aconsejable esperar? ¿cuándo decimos no al comienzo de un tratamiento?
En la mayoría de los casos, son los padres los que solicitan la consulta. A veces llegan derivados por el pediatra, quien ha sugerido la interconsulta con el psicólogo, debido a que lo ha notado triste, angustiado o con alguna sintomatología física asociada a lo emocional. Otras veces, consultan derivados por la institución educativa a la que concurren, porque han observado algunas dificultades asociadas al aprendizaje, rendimiento escolar, problemas de conducta, retraimiento, entre otras. En estos casos el profesional realizará una entrevista a padres para luego evaluar al menor y dar comienzo a un tratamiento.
Pero también, puede suceder que los progenitores soliciten una consulta por motus propia, porque no saben cómo manejarse u orientarse frente a determinadas situaciones, vivencias y/o cambios que pudieran afectar la vida del menor. He aquí la importancia de la entrevista a padres, que orientará al profesional en su escucha para esclarecer quien es el que verdaderamente está padeciendo, como así también el verdadero motivo de consulta.
Es decir, no siempre es el niño quien necesita de un tratamiento psicológico.
Cuando suceden cambios importantes en la vida del niño (separación de los padres, nacimiento de algún hermano, mudanzas, cambio de colegio), El menor puede mostrarse con cierta preocupación, o algo ansioso al mismo tiempo que intenta adaptarse al cambio. Entonces, ¿habrá que enviar al menor al psicólogo siempre que suceden estos hechos? la respuesta es no. Antes habra que evaluar si esta ansiedad o este «llamado de atención», es repetitivo, si es algo que insiste y se sostiene en el tiempo o sólo es un hecho aislado. A veces la indicación es hacer un seguimiento mediante entrevistas a padres y esperar para el comienzo del tratamiento ya que pudiera no ser necesario.
Otro caso en donde el psicólogo debiera decir un rotundo no al inicio del tratamiento es cuando, en los casos en donde alguno de los padres por cuestiones judiciales quiera » hacer buena letra» (por ej. que tenga denuncias) enviando al menor a comenzar un tratamiento a pesar de no observarse sintomatología, y a pesar de tener buenas valoraciones pedagógicas. Aquí tampoco indicaremos el inicio al mismo, ya que se trata de una violencia, donde el niño sería expuesto para «limpiar» su nombre.
¿Y qué pasa si el menor a pesar de estar indicado el tratamiento no desea concurrir al consultorio? es importante escucharlo, y no insistir. Aunque en la entrevista a padres el profesional deberá entender a que se debe este rechazo para poder trabajarlo con ellos.
Para concluir, no todas las consultas son iguales. No en todas las consultas hay una verdadera demanda de tratamiento y no en todas las consultas se indicará tratamiento para el niño.
Lic. Melina Galati
Mat.Nac. 43539



