El Observatorio de Seguridad de Verisure revela que el 99% de los padres y madres con hijos menores de 17 años les enseña hábitos vinculados a la seguridad. En un contexto donde las familias buscan que los chicos ganen autonomía sin resignar la tranquilidad, la tecnología se consolida como una aliada para construir nuevas redes de cuidado.

Hubo un tiempo en el que enseñar a cruzar la calle, memorizar el nombre completo o no hablar con desconocidos alcanzaba para transmitir las primeras nociones de cuidado. Hoy, a esas enseñanzas se suman otras que reflejan cómo cambiaron las dinámicas familiares: pedir que avisen cuando llegan a destino, compartir la ubicación, acordar una palabra clave para una emergencia o conversar sobre cómo actuar frente a una situación inesperada.
En el marco del Día de las Infancias, especialistas destacan que estas conversaciones ya forman parte de la crianza cotidiana. Más que hablar de inseguridad, las familias buscan construir una cultura de la tranquilidad, donde niños, niñas y adolescentes incorporen herramientas para desenvolverse con mayor autonomía, mientras madres y padres encuentran nuevas formas de acompañarlos con confianza.
Los datos del último Observatorio de Seguridad de Verisure reflejan esta transformación. El 99% de los padres y madres con hijos menores de 17 años asegura que conversa con sus hijos sobre cuestiones vinculadas a la seguridad y les transmite pautas de prevención adaptadas a cada etapa de su crecimiento. Entre las recomendaciones más frecuentes aparecen pedirles que avisen cuando llegan a destino (74%), enseñarles a no hablar con desconocidos (67%) y fomentar la atención al entorno para anticipar posibles riesgos (66%).
Detrás de estos hábitos también hay un cambio en las preocupaciones de las familias. El estudio muestra que creció el temor a sufrir hechos de inseguridad. Frente a este escenario, cada vez más hogares entienden que cuidar no significa limitar la independencia de los chicos, sino darles herramientas para que puedan desenvolverse con mayor confianza y libertad.
“Hablar de seguridad con los chicos no significa transmitirles miedo, sino brindarles herramientas para que puedan actuar con autonomía y confianza. Del mismo modo que les enseñamos a cruzar la calle o a cuidarse en Internet, también es importante que incorporen hábitos de prevención acordes a su edad. La tranquilidad se construye todos los días, a partir del diálogo, la educación y el acompañamiento de la familia”, afirma Carlos Beltrán, director de Operaciones de Verisure Argentina.
En ese camino, la tecnología también está redefiniendo la manera en que las familias viven la tranquilidad. Más que un sistema de protección hoy funciona como una red de cuidado que acompaña la vida cotidiana y permite que los chicos ganen autonomía sin que eso implique resignar la calma de quienes los esperan en casa. Según el Observatorio de Seguridad de Verisure, el 75% de los encuestados considera importante contar con sistemas de protección incluso cuando la familia se encuentra dentro de la vivienda, mientras que el 79% valora recibir alertas sobre movimientos o comportamientos inusuales.
Las soluciones inteligentes permiten hoy que las familias permanezcan conectadas y cuenten con información en tiempo real ante cualquier situación fuera de lo habitual. De esta manera, la tecnología no reemplaza el vínculo ni las conversaciones sobre el cuidado, sino que los complementa, fortaleciendo una red de protección que acompaña la vida cotidiana y aporta mayor tranquilidad.
“Nuestro propósito es acompañar a las familias para que puedan vivir con mayor tranquilidad. La verdadera tranquilidad no significa dejar de estar atentos, sino saber que existen hábitos, personas y tecnología que trabajan en conjunto para cuidar lo que más importa. Cuando esa red de cuidado está presente, los chicos pueden desarrollar su autonomía con mayor confianza y los adultos disfrutan de una mayor tranquilidad en su día a día”, agrega Beltrán.
En un contexto donde las familias buscan equilibrar la autonomía de los chicos con la necesidad de protegerlos, el Día de las Infancias también invita a reflexionar sobre una nueva forma de cuidar. Ya no se trata únicamente de reaccionar frente a los riesgos, sino de construir una cultura de la tranquilidad, donde el diálogo, los hábitos cotidianos y la tecnología se complementan para que niños y adolescentes puedan explorar, aprender y crecer con mayor libertad. Porque la tranquilidad no consiste en estar pendientes todo el tiempo, sino en saber que existe una red de cuidado que acompaña cada paso.

