Afortunadamente, la conciencia sobre la necesidad de la inclusión en el deporte viene en aumento,
ya que fortalece las habilidades emocionales y sociales e impulsa a los deportistas atletas a construir
amistades dentro y fuera de la cancha. Además, los deportistas aprenden sobre inclusión, aceptación
y compañerismo, que luego trasladan a otros ámbitos de la vida. La inclusión en el deporte implica
también una inclusión en la sociedad.



En la actualidad, ya existen muchos deportes que ya cuentan con una larga trayectoria en materia de
inclusión, como el fútbol con su versión “goalball”, para personas con baja o nula visión, básquet y
tenis en silla de ruedas, natación para personas con alguna discapacidad física. Existen, incluso, las
olimpiadas paralímpicas y torneos profesionales que permiten a los deportistas de distintas
disciplinas participar y dedicarse a estas prácticas como estilo de vida. En este contexto, el golf, uno
de los deportes que más popularidad cobró en los últimos años, comienza a tomar terreno frente a
esta necesidad y allí es donde surge entonces el golf adaptado.
Desde Cariló Golf, Nelson Valimbri, Director y David Leguizamón, gerente, decidieron participar del
primer Curso de Capacitación Integral de golf para personas con distintas discapacidades de
Sudamérica. Este encuentro se llevó a cabo los días 20 y 21 de abril en Boulogne Golf Club, en el
marco de la primera fecha del RAGA (Ranking Argentino de Golf adaptado) Tour Argentino,
destinado a que participen golfistas con capacidades diferentes.
“Es una práctica que en Estados Unidos se da hace ya 20 años, y hace 14 años en Europa. Es un
orgullo poder formar parte de la primera que se realiza en Sudamérica” comenta Eduardo Mendoza,
golfista con más de 30 años de trayectoria, que actualmente se desempeña como instructor de golf
en Cariló Golf Club. “En el club siempre estamos capacitándonos, aprendiendo sobre las nuevas
tendencias, modalidades de enseñanza, y buscando que todo aquel que quiera ser parte de este
deporte pueda hacerlo. En Cariló Golf Club aspiramos al progreso y a seguir mejorando día a día”
explica Eduardo.
En total, 30 profesores participaron de la capacitación, entre ellos Lucas Colaciuri , a cargo de la
jornada, que se dedica al golf adaptado. También Andrea Sánchez, que se desempeña como
profesora de educación física para gente con distintas discapacidades y Jesús Olivera, el entrenador
de Murciélago, la selección argentina para gente de baja visión.
El torneo consta de 5 fechas, cuya primera fecha tuvo lugar en Boulogne Golf Club. Se dividió en 15
categorías, según las distintas discapacidades de los jugadores que participaron. De esta forma,
personas con movilidad reducida, baja visión, en silla de ruedas y chicos con síndrome de down
pudieron demostrar sus habilidades en este deporte, y jugar con sus pares. En total, 16 golfistas
participaron de esta primera fecha, entre ellos Hernán García, el 1 de Chile, que tiene amputado el
brazo izquierdo, y Lucas Oliveira, el 1 de Brasil, que juega en silla de ruedas.
Se destaca también la participación de Mariano Turbio, el número 1 de Argentina, que juega al golf
desde temprana edad, y tras un accidente automovilístico, necesita de la silla de ruedas para
trasladarse. Eduardo Mendoza tuvo la oportunidad de conocer a Mariano, “lo que más le dolía,
después del accidente, era no jugar más al golf. Mariano se decidió a volver a practicarlo cuando vio
que en Estados Unidos, la gente en silla de ruedas también jugaba” relata el profesor.
“Fue una instancia de mucho aprendizaje para todos, y también de mucha inspiración” comenta
David Leguizamón, y agrega “desde Cariló Golf Club estamos muy contentos de poder ser parte de
estos momentos tan importantes para la vida de estos golfistas”.
ACERCA DE CARILÓ GOLF
Inmersa en el frondoso bosque de Cariló, esta cancha se ha revelado a los jugadores como una cancha
exigente. La exigencia se plantea en un diseño que lleva a jugar un golf estratégico y mantener la
concentración en los 18 hoyos.
El campo mide 6.473 yardas, par 73 para caballeros y 5.449 yardas para las damas, con un par 74. Se trata de
una cancha muy entretenida, con fairways angostos rodeados de pinos y con marcados dog legs, obligando al
jugador a efectuar tiros ciegos desde el tee de salida.
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