Los argentinos y el mundo hispanohablante, muy especialmente – conmemoran hoy aquel miércoles 13 de marzo del 2013.
Seguramente Ud. lector recuerda dónde estaba o qué actividad lo ocupaba cuando en la tarde argentina, ya el anochecer en Roma, veíamos y escuchábamos con emoción un nombre cercano, conocido: “Bergoglio”. Graciela Almada * para Cadena IberoNews Corresponsal en Ciudad del Vaticano desde su columna de opinión “Vatican Oggi”.-
Los argentinos y el mundo hispanohablante, muy especialmente – conmemoran hoy aquel miércoles 13 de marzo del 2013.
Seguramente Ud. lector recuerda dónde estaba o qué actividad lo ocupaba cuando en la tarde argentina, ya el anochecer en Roma, veíamos y escuchábamos con emoción un nombre cercano, conocido: “Bergoglio”.
Se abría entonces esta década que evocamos. Un Papa que llegaba con estilo propio, cercano al público que lo esperaba, siendo espontáneo y rompiendo con formalidades conocidas.
En estos diez años, Francisco puso el acento en varios aspectos de vital
importancia: una cultura católica del encuentro, dirigida a sensibilizar la situación de los refugiados inmigrantes; el diálogo interreligioso (que ya lo promovía desde sus tiempos de Cardenal en Buenos Aires); mantener el debate sobre el reclamo de las víctimas de abusos en la Iglesia; incorporar mujeres profesionales en puestos resolutivos y jerárquicos en el gobierno Vaticano; interesarse por el cambio climático y la ecología como bien común y de convivencia responsable con la Naturaleza; acercarse y llegar a países africanos mostrando su labor de pastor que reúne y convoca a países minoritariamente católicos. Su viaje a Cuba en el 2016 y las Jornadas de la Juventud en Polonia (Cracovia) llevando su proclama cristiana a países de orden comunista. Sus discursos planteando realidades geopolíticas y marcando las consecuencias sociales de las malas decisiones en la economía de mercado.
Francisco ha edificado su imagen de líder indiscutido. Es el mejor papel en la carrera de Jorge Mario Bergoglio, que nació en Buenos Aires en un sencillo barrio llamado “Flores”.
El diálogo, la receptividad y la preocupación del diario vivir así como los grandes temas globales, lo han llevado a realizar cuarentena viajes y lo mantienen aún con agenda internacional a sus 86 años.
En relación con la prensa, ha sido un buen interlocutor, abierto y permitiendo la crítica y el abordaje en temas de conflictividad social.
En este sentido, ha promovido la formación de jóvenes en la actividad periodística como vimos en su último viaje a la República Democrática del Congo.
Ahora que concluye una década, qué más esperamos de Francisco?
Sin duda, que profundice lo que ha comenzado, imprimiendo nuevos aires de una Iglesia en salida en un mundo cambiante y complejo.
Reconocemos su enorme esfuerzo pero aún se esperan muchas respuestas. Los tiempos actuales exigen nuevos desafíos para este Papa que día tras día tiene una labor incansable para el mundo católico y más allá.
Varias naciones reclaman su visita apostólica, nosotros también. Tiene una deuda con su propio país, una demanda que se renueva cuando vemos los recibimientos en los diversos países que llega. Argentina lo necesita. Como dice nuestra canción: “vuelve a casa y cuenta con mi Fe”.
Hoy recordamos estos primeros diez años de su Pontificado, del líder de todas las latitudes, que partió en el 2013 de Buenos Aires para cuidar la salud espiritual de todo el mundo pero que en el silencio de Santa Marta, sigue latiendo con pulso argentino.
* Corresponsal en Ciudad del Vaticano desde su columna de opinión “Vatican Oggi”.-





