Este mes de marzo, mientras miles de estudiantes regresan a las aulas, hay quienes no pueden ocupar su silla y aprender.

Son numerosos los estudios que evidencian que existe una asociación significativa entre pobreza y abandono escolar. Entre ellos un estudio realizado en Argentina por Cerruti y Binstock (2004) que expresa que entre los múltiples factores que inciden sobre esta problemática, uno de los más evidentes tiene que ver con las variables educativas y observa que el bajo rendimiento educativo tiene un efecto fuerte y negativo en el abandono escolar para todos los estratos sociales, sin embargo este efecto se duplica en estudiantes pobres.

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Aún hay mucho por hacer para garantizar que la escuela sea ese espacio que abrace todas las necesidades, fomente la integración y prepare para un futuro digno.