Cataluña ha dado un paso adelante en el reconocimiento de uno de los procesos
fisiológicos naturales, más comunes y frecuentes en el cuerpo de las personas con útero, lanzando una iniciativa notable a nivel mundial.
Se trata de una campaña que comenzó el pasado mes de marzo, que forma parte del
Plan Integral de Equidad Menstrual y Climaterio 2023-2025, y que tiene como objetivo
garantizar el acceso gratuito a productos de higiene menstrual de calidad y sostenibles
para todas las mujeres, así como para personas no binarias y hombres trans que
menstrúen. La iniciativa incluye la distribución gratuita de una copa menstrual, un par de
prendas interiores diseñadas para la regla, y dos paquetes de compresas de tela a través
de las farmacias de Cataluña.
Contexto Europeo y Global
El primer país en ofrecer productos menstruales gratuitos fue Escocia, mediante una
iniciativa aprobada en noviembre de 2020. Desde entonces, los productos menstruales,
incluyendo tampones y compresas sanitarias, se hicieron disponibles de forma gratuita en
las instalaciones públicas del país.
Después de Escocia, Francia también tomó medidas similares para ofrecer productos
menstruales gratuitos; y por su parte, Nueva Zelanda, llevó a cabo un plan con el que se
entregan compresas y tampones en las escuelas desde el 2020. Países como Canadá,
India, Malasia, Uganda, Tanzania y México, entre otros, aunque no distribuyen de forma
gratuita los productos menstruales, han optado por eliminar de su costo el IVA.
Es una necesidad, no un Lujo
La menstruación es una función biológica natural, y el acceso a productos de higiene
menstrual adecuados no debería ser considerado un privilegio, sino un derecho
fundamental. Aunque no son medicamentos, son esenciales para mantener la higiene y la
salud durante el período menstrual. Al tratarse de un proceso físico que se repite cada
mes y que puede durar entre tres y cinco décadas, garantizar el acceso a estos productos
es fundamental para el bienestar general de las personas que menstrúan.
Por otro lado, el impacto de los productos menstruales comerciales, como las compresas
y los tampones, no solo es perjudicial para la economía de las personas que tienen la
regla, sino también para el medio ambiente, dado que, además de que se comercializan
como artículos de perfumería de distinto valor según el estatus de la marca, estos
productos generan una cantidad significativa de residuos, motivo por el cual se han
buscado alternativas más económicas y sostenibles, como las compresas de tela
lavables, las copas menstruales reutilizables y las prendas interiores absorbentes.
Consecuencias en la salud y el medio ambiente
En cuanto el impacto en la salud, diversas investigaciones, como las realizadas por la
asociación Women’s Voices for the Earth, aseguran que los tampones y las compresas
desechables pueden contener elementos químicos que contribuyen al desarrollo del
cáncer o la disrupción endocrina, desregularizando por completo el sistema hormonal.
También pueden aparecer alergias o irritación en la piel provocadas por algunos
materiales de estos productos, como el algodón y el plástico. En el caso de los tampones,
su uso prolongado aumenta el riesgo de desarrollar TSS, Síndrome de Shock Tóxico. Se
trata de una infección bacteriana potencialmente grave y mortal, causada por toxinas
liberadas por ciertos tipos de bacterias, las cuales pueden multiplicarse en el ambiente
cálido y húmedo del interior de la vagina, generando que las toxinas ingresen al torrente
sanguíneo y provoquen dicha reacción.
Respecto a las consecuencias medioambientales, según el Govern, en Cataluña se
producen cada año alrededor de 9.000 toneladas de productos menstruales no
reutilizables. Es por ello que en la campaña «Mi regla, mis reglas», se promueve el uso de
artículos que pueden volver a utilizarse durante uno o varios años.
La iniciativa de Cataluña es un avance social, cultural y ambiental. Al reconocer y abordar
directamente las barreras económicas, los aspectos médicos y el impacto en el entorno
natural que rodean a la menstruación, establece un modelo a seguir a nivel global.
Bárbara Balbo




