El partido de extrema derecha, Vox, ha irrumpido en el panorama político español de la
mano del Partido Popular (PP), con una agenda ideológica que pretende imponer su
visión ultraconservadora de la sociedad. Uno de los ámbitos en los que ha intentado
ejercer su influencia es el de la cultura, donde ha vetado obras de teatro, películas y
exposiciones que no se ajustan a sus principios «morales» y religiosos. Esta censura
cultural supone una forma de limitar la libertad de expresión y de imponer una visión
única y excluyente de la realidad, que atenta contra la democracia y los derechos
humanos.
¿Qué es la censura cultural y por qué es peligrosa?
La censura cultural es la acción de prohibir, restringir o manipular la producción, difusión
o consumo de obras artísticas o culturales, por motivos políticos, religiosos, o
ideológicos. El objetivo ex controlar el pensamiento y la opinión de la ciudadanía, y
eliminar cualquier forma de disidencia, crítica o diversidad.
El peligro de este veto a la cultura es que impide el desarrollo de la creatividad, la
diversidad y el pensamiento crítico, fomentando el dogmatismo, la intolerancia y el
fanatismo. Además, vulnera el derecho a la libertad de expresión, que es uno de los
pilares fundamentales de cualquier sistema democrático, y que implica el derecho a
expresar y recibir información, opiniones e ideas de todo tipo sin interferencias ni
coacciones.
¿Qué ha hecho Vox en el ámbito de la cultura?
Vox ha aprovechado su entrada en el poder municipal apoyado por el PP, partido con el
que ha pactado en varias ciudades y comunidades autónomas, imponiendo medidas de
prohibición a diversas obras artísticas, cancelando y retirando obras de teatro, películas y
exposiciones que considera ofensivas, inmorales o contrarias a sus valores; y mostrando
una especial animadversión hacia las obras que tratan temas como la diversidad sexual,
la memoria histórica, el feminismo o el humor político.
Algunas de las censuras que ha llevado a cabo Vox en los ayuntamientos donde gobierna
con el apoyo del PP, son:
• En Valdemorillo (Madrid), la concejala de Cultura de Vox, Victoria Amparo Gil
Movellán, canceló el estreno de la obra ‘Orlando’, de Virginia Woolf, previsto para
noviembre, por considerar que atentaba contra la moral al mostrar el cambio de
sexo del protagonista.
• En Getafe (Madrid), el grupo municipal de Vox pidió retirar de la programación
cultural la obra ‘La Villana de Getafe’, de Lope de Vega, por contener referencias
sexuales explícitas y escenas obscenas, como la aparición de genitales de gran
tamaño en el escenario.
• En Briviesca (Burgos), el alcalde del PP, José Solas, apoyado por Vox y
Ciudadanos, suspendió la representación de la obra ‘El mar: visión de unos niños
que no lo han visto nunca’, sobre el maestro republicano Antoni Benaiges, fusilado
en la Guerra Civil, alegando problemas de infraestructura.
• En Santa Cruz de Bezana (Cantabria), la concejalía de Cultura, dirigida por Vox,
con el beneplácito de la alcaldesa del PP, Carmen Pérez Tejedor, censuró la
proyección de la película ‘La vida de Brian’, de los Monty Python, por considerarla
una ofensa a los cristianos.
• En Madrid, el grupo municipal de Vox presentó una moción para eliminar las
subvenciones a las asociaciones LGTBI, a las que acusó de promover la “ideología
de género” y de adoctrinar a los niños, y para prohibir el izado de la bandera
arcoíris en los edificios públicos.
• En Zaragoza, el grupo municipal de Vox exigió al alcalde del PP, Jorge Azcón, que
retirara la exposición ‘La historia de la homosexualidad en España’, organizada por
el Museo de Zaragoza y la Universidad de Zaragoza, por considerarla una
“propaganda LGTBI” y una “injerencia en la intimidad de las personas”.
Estos son solo algunos ejemplos de la ofensiva cultural que el partido ha desplegado
hasta el momento, pero no los únicos. Vox también ha intentado censurar libros,
canciones, programas de televisión y otros productos culturales que le incomodan por
sus contenidos y mensajes.
¿Qué podemos hacer ante la censura cultural?
Ante la censura cultural, es importante defender los espacios de diálogo, debate y
encuentro, en los que se respeten todas las opiniones, las identidades y las expresiones
artísticas. La cultura es una fuente de conocimiento, un patrimonio común de la
humanidad que debe ser protegido, promovido y compartido. Nos permite conocer otras
realidades, otras formas de ver el mundo, como así también experimentar diferentes
emociones. La cultura nos sensibiliza, nos enriquece, nos divierte, y, lo más importante,
nos hace reflexionar. Por eso, es necesario rechazar cualquier intento de censura cultural,
y apoyar a los creadores y creadoras que se atreven a expresarse libremente, cuestionar
el status quo, denunciar las injusticias, visibilizar la diversidad, reivindicar los derechos y
generar conciencia social. La cultura es una herramienta de transformación, de
resistencia y de esperanza. Es un derecho, pero también un deber.
Bárbara Balbo





