El escritor santiagueño presentó su primera obra en la 46a Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Un trabajo que le demandó muchos años y en el que logró caracterizar, en una novela, los grandes temas de la Humanidad a través de la profunda mirada de un joven.


El marco de la presentación elegido no pudo haber sido mejor. No sólo porque se trata de uno de los acontecimientos culturales del año sino porque es la primera edición de la Feria del Libro que se realiza luego de las cuarentenas decretadas ante la emergencia de la enfermedad del Covid-19.
Por ese motivo, el premio fue doble para el escritor Víctor Hugo Durán que logró presentar su primer trabajo en el stand de la provincia de Santiago del Estero en el predio de la Rural del barrio de Palermo en contacto con lectores ávidos por conocer novedades.
Y, si bien “no hay nada nuevo bajo el sol”, la comedia humana se renueva a lo largo de los años y Víctor Hugo Durán se propuso en su obra, “El que soy”, título que tiene reminiscencias bíblicas que pueden rastrearse en el Antiguo Testamento, una novela “costumbrista, amena y de carácter poco extenso que no ahorra en profundidad. Estamos muy acostumbrados a la inmediatez y he trabajado con temas esenciales aportando un hecho enigmático que no tengo dudas que el lector atento podrá resolver”.
Consultado acerca de la oportunidad en la que ha presentado su primer trabajo, aseguró “es un orgullo estar invitado por el Gobierno de Santiago del Estero en la Feria del Libro, invitado por el gobernador Gerardo Zamora y, además, con el condimento del momento que estamos viviendo. Porque, después de la pandemia, la gente está muy ansiosa por salir, dialogar con los autores, conocer obras nuevas y para mí es un honor porque soy un escritor nuevo así que estoy tan entusiasmado como el público lector”.
Acerca de las nuevas tendencias en el mercado literario y sus modos de producción aseguró: “en nuestro caso se trata de un acontecimiento, de un lanzamiento, en papel, vintage, tradicional. Digo esto porque nos estamos desacostumbrando como lectores a leer en papel por la irrupción del libro electrónico. Por lo que, de alguna manera, se trata de una obra tradicional de tono costumbrista y con un paisaje, físico y emocional, de un niño en su paso a la adultez, que intenta responderse las grandes preguntas de orden espiritual mientras se desarrolla su vida material. Ahora bien, el libro es de factura tradicional pero lo comercializo a través de la tienda de Amazon”.
Como reflexión final el autor santiagueño afirmó que la riqueza de la literatura se encuentra, en ocasiones, solapada. “Siempre sostengo en mis exposiciones que no todo lo que está escrito es lo que hay para leer. Hay que saber leer entre líneas. Las líneas ya están escritas y las ideas que encierran las palabras van a depender del lector”.












