Diaverum, clínica mundial líder en servicios de atención renal, presenta el programa “La
educación, donde se la necesite”. Se trata de una iniciativa implementada en su clínica de
Malvinas Argentinas, en Polvorines, Provincia de Buenos Aires, que tiene como objetivo la
alfabetización de los pacientes mientras se dializan. De lunes a viernes, durante 3 horas casi
30 pacientes, acompañados por una docente, mejoran sus habilidades para leer y escribir.


Muchos de los pacientes que pasan largas horas en las clínicas de Diaverum no han terminado
sus estudios primarios y por ende en muchos casos no saben leer o escribir. Una gran
limitación a la hora de desenvolverse en todos los ámbitos de la vida, pero sobre todo en los
hospitales donde están en constante contacto con remedios, recetas, prospectos y más.
La iniciativa “La educación, donde se la necesite” comenzó hace 10 años de la mano de
Verónica Bianco, Trabajadora Social de la clínica, quién detectó la necesidad de aprovechar el
tiempo de la diálisis con algo que muchos pacientes necesitaban: terminar el colegio. A raíz de
ello se trabajó en conjunto con el Ministerio de Educación hasta llegar al programa que se
implementa en la actualidad.
Silvia Fernández Suárez, una de las docentes asignadas a la iniciativa asegura “Tenemos 24
pacientes que no terminaron la primaria, entre los cuales 3, no sabían ni leer ni escribir. Esta
situación a ellos les generaba mucha vergüenza, incomodidad y baja autoestima porque les
impedía hacer trámites, leer correspondencia, entender instrucciones y hasta ver la carta de un
restaurant para pedir algo para comer”.
La Dra. Rosa Paparone, Directora Médica de la Clínica de Malvinas y gran arquitecta del
proyecto, señala el gran impacto que tiene la educación en el bienestar integral del paciente
“Como médica, siempre supe que el factor anímico influía en la salud, pero nunca imaginé que
con tanta fuerza y rapidez. Cuando empezaron a aprender, no sólo mejoraron su comunicación,
su autoestima y su capacidad para manejarse solos, ahora tienen mayor tolerancia a la diálisis,
más adherencia al tratamiento, están más contentos y se sienten orgullosos” asegura
Paparone y agrega “Este cambio de percepción de ellos mismos les cambió positivamente el
ánimo a tal punto que redujeron descompensaciones en la conexión y desconexión. Es decir que
su mente y su transformación anímica impacto de forma rápida y evidente sobre su salud”.
¿Qué pasa con los pacientes que no tienen necesidad de cursar el primario durante su
tratamiento?
Todos participan de alguna manera. A ellos, más allá de la currícula de la escuela, se les dan
actividades artísticas como pintura, técnicas para realizar artesanías, mandalas para colorear,
cantoterapia con un psicólogo, aprendizaje de huerta, entre otras actividades.
A través de esta iniciativa los pacientes mejoran sus habilidades sociales y se reconocen como
seres capaces de lograr objetivos, superarse, lo que contribuye a mejorar su salud.


