Semana Santa siempre es una buena excusa para hacer una
escapada. El clima está ideal en abril para salir con la familia,
planificar paseos diferentes, disfrutar de la naturaleza y encontrar
muchas opciones que sean para cualquier edad.

Sin dudarlo la opción para esta experiencia es Tandil. Es una pausa
mágica que ayuda a retomar fuerzas para continuar con lo cotidiano.
En apenas 4 horas de viaje en automóvil desde Caba o el Gran
Buenos Aires y a sólo 1 hora y media desde Mar del Plata, todos
grandes centros urbanos, la ciudad espera a sus visitas con parques
de diversiones, un lago con historia que ofrece gran cantidad de
deportes acuáticos y, lo más famoso que la caracteriza, su diversidad
gastronómica.
A los más de 30 sitios donde se ofrecen las inmejorables y legendarias
picadas tandilenses se suman muchos parques instalados en el
corazón de las sierras y cada uno con su característica. Algunos
tienen aerosillas, otros facilitan la posibilidad de realizar escaladas con
diferentes dificultades, los hay con historia y con naturaleza, dentro de
reservas naturales o con propuestas especiales para estas fechas,
cuando se realizan peregrinajes religiosos.
De todos modos, ya se visite Euca, Treeland, Valle del Picapedrero,
Cerro Aventura, Cerro La Virgen, Horizonte Vertical o El Centinela
entre otros, es importante destacar que en todos estos parques los
niños van a encontrar un atractivo diferente que será bien compartido
con sus papás y abuelos.
Para los que gustan de salir al terminar el día, Tandil está ofreciendo
muchas alternativas de gastronomía a todo nivel. Asadores, sushi,
brunch del mediodía, cantinas o platos fusión se suman a innumerable
cantidad de cervecerías con productos locales y artesanales.
La novedad es el nuevo impulso que se está brindando a las
propuestas de los pueblos rurales. Entre los más destacados Gardey y
Fulton, donde las visitas pueden disfrutar del tiempo lento de la siesta,
las comidas caseras, el mercado en la plaza o muchas otras opciones
que están comenzando a desarrollarse con el apoyo de públicos y
privados.
Hay dos ítems fundamentales que no deben faltar en un buen
recorrido por Tandil: la colaboración de alguno de sus guías

profesionales que trabajan con grupos, con viajeros individuales, en
vehículo propio o a bordo de los autos de sus pasajeros. Y la segunda
es el alojamiento. En la ciudad se privilegia el alojamiento en contacto
con la naturaleza y la atención personalizada de sus dueños. Con el
paso del tiempo se fueron perfeccionando las propuestas de servicios
incluyendo piscinas climatizadas, spa, desayunos artesanales,
terapias alternativas, gastronomía, admisión de mascotas,
accesibilidad, y ruralidad entre otras. La idea de tener una estadía
“como si estuvieras en casa” da un valor agregado a la visita, ya que
los complejos suelen estar anclados en paisajes únicos, pero siempre
con muy fácil acceso a todas las alternativas de paseos y recorridos
que los visitantes buscan cada día para disfrutar más de las
vacaciones.
Visita Tandil todo el año!!!
@tandilturismooficial