La victoria de María Eugenia Vidal en las próximas elecciones legislativas está descontada para Horacio Rodríguez Larreta pero aspira a que no supere el 50% de los sufragios y se transforme una hipotética candidata a presidente.

Fuentes del espacio amarillo le reconocen a IP que el escenario ideal pasa por «una victoria cómoda de María Eugenia pero que no llegue al 50% y opaque la elección que hizo Horacio en 2019». Y reconocen que los sufragios en territorio porteño son de Rodríguez Larreta, «Vidal no va a agregar nada».

Hasta el momento, de acuerdo a un sondeo de opinión pública realizado por Giacobbe & Asociados, «nuevamente en términos genéricos, el Frente de Todos asume valor 26.8% contra 41.5% de Juntos por el Cambio. Más allá de la interna, la elección parece resuelta en favor del jefe de Gobierno, aunque todavía existe un 14.3% de indecisos del cual se puede nutrir para alcanzar un número más cercano al 50% esperado».

«El peronismo no kirchnerista mide menos que en lo nacional (3.8%) y los liberales más (11.1%). Veremos si estos últimos pueden defender la boleta y en qué medida la candidatura de López Murphy logra disolverles el voto. Leandro Santoro parece ser un candidato cómodo para el oficialista porteño, alcanzando 25.5%, y la interna entre María Eugenia Vidal y López Murphy arranca prácticamente dos a uno (14% a 27.5%)», agregó el estudio.

Luego de conversaciones cargadas de tensión, los principales actores de Juntos por el Cambio acordaron una lista de unidad en la Ciudad, con la ex gobernadora bonaerense liderando la boleta a diputados y Patricia Bullrich declinando su aspiración pero con el poder de la lapicera para el armado de las distintas listas. Ricardo López Murphy no alcanzó un entendimiento y armó su propia nómina para ir a las PASO del 12 de septiembre.

Según los acuerdos firmados en JxC, el umbral mínimo que deberían lograr los candidatos de las listas alternativas para lograr una candidatura oficial es del 15% de los votos (tanto para los cargos nacionales como para los locales).

Las condiciones que acordó López Murphy con el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta para jugar en la interna, además del piso de votos en las PASO, fueron poder armar su propia lista y tener libertad discursiva en la campaña (con lo que se presume que podría recuperar algunas de las fuertes críticas que planteó contra el gobierno del ex presidente Mauricio Macri, algo que Larreta hoy se manifiesta dispuesto a aceptar).