Paró la lluvia y la gente salió a la calle. Colas en comercios; la familia en los parques; con el día frío casi nadie parado, café en mano, en la vereda de los bares.

Juan E. Curutchet
 
Mucha gente disfrutando del Rosedal. En la plaza alrededor del Lago de Palermo me encontré como novedad con un tótem para dejar llaves perdidas. No estaba el año pasado.
En mi bicicleteada nocturna advierto una camioneta de la Agencia de Control Comunal en el bar Cuadra, esquina de Campos Salles y O’Higgins. Es un bar muy chiquito, sin mesas en su interior. ¿Qué había pasado? Se recibió una denuncia en el 911 por tener gente sentada en el interior del local. Además de falso, es imposible; no hay lugar. Me ofrecí como testigo.
Todo hace suponer que un vecino, molesto con el bar, llamó para joderlos. Me hizo acordar a la novela «La Broma» de Milan Kundera. Estas son las cosas que pasan cuando se instala la cultura de la delación. Pensar que todas estas restricciones son en nombre de la solidaridad!
Va cobrando volumen la marcha del 25/5 en el Obelisco.
 
CRÉDITOS. NOTA

Juan E. Curutchet