Hay una certeza en la que todos los expertos acuerdan: la pandemia de covid-19 golpeó fuerte el
mercado laboral. Y fue un impacto potente, que no solo causó un shock, sino que también provocó
que muchas de las tendencias que se tomaban como referencia en el futuro del empleo se aceleren
y avancen a un ritmo mucho más veloz. Como parte de este cambio distintas empresas ya están
aplicando nuevos programas que tienen a sus colaboradores en su enfoque principal. En este
contexto, sensibilizar sobre la diversidad de nuestros múltiples orígenes y culturas se ha vuelto una
clave para mejorar los equipos, potenciar habilidades y construir mejores espacios de colaboración
que permiten, a su vez, fortalecer a las compañías y a su comunidad.

Hoy más que nunca quienes llevamos adelante distintas propuestas de Recursos Humanos creemos
que esta crisis es una oportunidad para fortalecer nuestra cultura de trabajo, destacar su valor como
fuerza productiva y, en ese marco, promover la diversidad como fuente de conocimiento,
comprensión, respeto y crecimiento. En HSBC Argentina estamos enfocados en esto y para lograrlo
generamos distintas campañas transversales a todas las áreas.
Una de ellas toma como eje el Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo
y propone una jornada con actividades en línea y presenciales bajo el lema #24horasdeetnias, un
concepto disparador que nos permite compartir miradas y aprendizajes sobre las diferencias étnico-
culturales como valor corporativo, la diversidad de orígenes y respeto en toda nuestra actividad
humana. Entendemos que activar la escucha de las expresiones más cotidianas es muy importante
para combatir estereotipos y enriquecer la manera de relacionarnos en nuestros espacios comunes.
Esta propuesta de valor es parte de la esencia de la compañía. Cuando hablamos del futuro del
trabajo no hablamos de volver o no a la oficina sino de qué forma cuidamos la salud de manera
integral. Por eso además impulsamos otras tres iniciativas: juntos nos cuidamos, juntos nos
potenciamos y juntos evolucionamos, y en cada una acompañamos a los empleados y empleadas
con propuestas de valor y respuestas a sus necesidades, contemplando su ecosistema, su familia y su
entorno más cercano. Además, cada mes desarrollamos una habilidad del futuro con talleres y
capacitaciones, tenemos una política de género que promueve el desarrollo de la mujer dentro de la
compañía y brindamos beneficios en salud y bienestar.
Estamos convencidos de que los cambios se enfrentan con herramientas sólidas y cercanía: hoy, más
que nunca, la mirada también debe estar puesta puertas adentro y estar fortalecidos para superar
una crisis, y la clave para esto es capacitar en nuevas habilidades como la antifragilidad. Este
concepto que ya se revela en las grandes empresas del mundo marca una diferencia de lo que
propone la idea de solidez: el resiliente resiste los choques y permanece igual, el antifrágil mejora, se
potencia con las dificultades y la incertidumbre. La antifragilidad es una respuesta ante un factor de
estrés o daño y nuestra misión es ayudar a que haya personas preparadas para beneficiarse de las
crisis, para aprender de los desafíos y crecer en las adversidades.
PUBLIC
Tomando esta premisa, y como muchas organizaciones que se adelantan a capacitar a sus
colaboradores para convertirse en empresas antifrágiles, en la compañía seguimos desarrollando
programas continuos de cooperación, promovemos actividades de adaptación y respeto por el otro y
aplicamos ideas de gestión positiva que ven al empleado desde un lugar holístico.
Impulsamos a nuestras áreas en este sentido porque creemos que, mientras atravesamos esta
pandemia que nos afecta a todos, sin distinción de países, culturas o creencias, este es el desafío
que mejor acompaña la estrategia que implementamos entre nuestros equipos, mirando y
mejorándonos nosotros mismos, y también enriqueciendo nuestro aporte a toda la comunidad.


