La decisión de ponerse por encima de cualquier grieta, buscar puntos de coincidencia
siempre con la idea de buscar el bien común – por encima de partidismo o sectores –
sorprendió, desde el primer momento. Lo que muchos se preguntaban – inclusive expertos
politicólogos tanto de la Argentina como del exterior – es ¿cuál sería la reacción del
electorado ante un candidato que se aleja de los extremos, que no agrede, no ejerce
ningún tipo de violencia, practica la moderación y el pensamiento racional descartando
respuestas emocionales?

Que esta forma de practicar la política sería agradable para los votantes de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires, no era algo difícil de deducir. Pero, ¿cuál sería la reacción en
las provincias y, sobre todo, en el conurbano bonaerense?
Pues bien, desde que comenzaron a hacerse las primeras encuestas – y estamos
refiriéndonos a antes de que se iniciara la pandemia – los números mostraron grados
destacados de aceptación de la propuesta de Rodríguez Larreta. Se advertía que, en todo
el país, su actitud concitaba aprobación.
Como es de conocimiento general, a partir de abril de 2020 fue reflejándose no sólo un
aumento en la aprobación como candidato presidencial del Jefe de Gobierno de CABA,
sino que su imagen negativa fue decayendo de manera notable y continuada. Estaba
quedando en claro que en el electorado nacional había avidez por una figura que trajera
una propuesta realmente diferente, distinta, que se encontrara por fuera de un lado u otro
de la tan vapuleada “grieta” y cuya idea fuera la de sumar voluntadas en lugar esparcir a
unos por un lado, a otros por otro.
A esto hay que sumar – necesariamente – la conducta personal exhibida por Rodríguez
Larreta que está caracteriza por el imperio de la serenidad, del pensamiento racional
reflexivo, de la búsqueda de soluciones eficaces y del permanente diálogo entre las partes
intervinientes en cada cuestión.
Los trabajos de investigaciones más recientes afirman aún más el interés que despierta
esta propuesta. Veamos.
El sondeo de Managment & Fit, realizado en el recién pasado marzo, pone al tope de los
políticos con imagen positiva al Jefe de Gobierno de CABA. Pero, y aquí está, lo que

buscamos subrayar, es que la encuesta se refiere a una medición hecha solamente en la
provincia de Buenos Aires donde fueron medidos todos los posibles candidatos a
presidente para 2023. A la vez, resultó ser el que menos imagen negativa tiene.
Tratándose de una zona que incluye el conurbano bonaerense estos resultados señalan lo
buena recepción que la propuesta genera en dicha región.
La medición efectuada (también en marzo, pero en este caso a nivel nacional), por la
consultora D´Alesio Irol y Berensztein va en la misma línea, señalando que el dirigente con
mejor imagen para 2023 es Rodríguez Larreta sobre 34 figuras evaluadas entre oficialistas
y opositores, de la política argentina. Al respecto, precisaron los analistas que “Rodríguez
Larreta es el funcionario más valorado por el conjunto opositor al Gobierno e incluso por
una cuarta parte de quienes adhirieron al partido gobernante.”